La clínica de las «adicciones» está llena de clichés y formas de intervención que se repiten sin ni siquiera en muchos casos hacer un verdadero cuestionamiento de si funcionan o no. El «esto se hace así porque siempre se ha hecho así» es un argumento demasiado usado a veces, impidiendo una apertura hacia nuevas maneras de intervención que realmente pueden llegar a ser efectivas. Se dan por hecho en la clínica actual (terapias cognitivo-conductuales en la mayoría de los casos) certezas que están muy lejos de ser certeras, pero que «facilitan» el trabajo de los «terapeutas» y centros de tratamiento, erigiendo a estos como sabedores del secreto de la buena vida para todxs. Todo ello basado en principios morales, que no clínicos, y en manuales que promueven conductas homogéneas, despojando así de singularidad a lxs usuarios.
Dar cabida a un espacio para inventar nuevos dispositivos nos parece algo muy necesario.
